Hume - Tema 11 Filosofía EBAU 2024

Índice

    Vida y obra

    David Hume, filósofo escocés nacido en Edimburgo en 1711, es considerado uno de los pensadores más influyentes de la Ilustración escocesa y uno de los principales representantes del empirismo. Su obra abarca una amplia gama de temas filosóficos, como la epistemología, la metafísica, la ética y la filosofía política.

    En su obra más influyente, "Tratado de la naturaleza humana", Hume desarrolla una teoría del conocimiento basada en la experiencia sensorial y la observación empírica. Sostiene que toda nuestra comprensión del mundo proviene de la impresión y la idea, y que no hay ideas innatas o principios universales. Además, critica la noción de causalidad y argumenta que nuestra creencia en la causalidad se basa en la costumbre y la asociación de ideas.

    En su obra posterior, "Investigación sobre el entendimiento humano", Hume modera algunas de sus posiciones anteriores y presenta una visión más escéptica del conocimiento humano. Reconoce la limitación de nuestros sentidos y capacidad para adquirir conocimiento absoluto sobre el mundo.

    En el ámbito de la ética, Hume es conocido por su teoría del sentimiento moral. Sostiene que nuestras acciones son determinadas por nuestros sentimientos y emociones, y que la moralidad se basa en la simpatía y la empatía hacia los demás.

    La filosofía política de Hume también es destacada en su obra "Historia natural de la religión" y "Diálogos sobre la religión natural", donde critica los argumentos teístas y aboga por una forma de deísmo moderado.

    Contexto histórico-cultural y filosófico

    Contexto histórico-cultural

    El filósofo escocés David Hume vivió en una época de gran efervescencia intelectual y cambio social, en plena Ilustración escocesa. La Ilustración promovía el pensamiento crítico y la búsqueda del conocimiento a través de la observación y la experiencia.

    Hume creció en una Escocia que estaba experimentando importantes cambios políticos y sociales. Aunque pertenecía a una familia acomodada, su infancia estuvo marcada por la agitación política y religiosa de la época. La Unión de Inglaterra y Escocia en 1707 y los conflictos religiosos entre católicos y protestantes influyeron en el contexto en el que Hume se formó como filósofo.

    El ambiente intelectual en Escocia en esa época era altamente estimulante. La Universidad de Edimburgo y la Universidad de Glasgow eran centros de pensamiento y aprendizaje, donde Hume tuvo la oportunidad de estudiar filosofía, historia y derecho.

    El contexto histórico-cultural del siglo XVIII, marcado por la Ilustración y la Revolución Científica, brindó a Hume un escenario propicio para desarrollar su enfoque filosófico. Su obra, como "Tratado de la naturaleza humana" y "Investigación sobre el entendimiento humano", refleja el espíritu crítico y racionalista de su tiempo, al tiempo que plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza humana y el conocimiento.

    Contexto filosófico. El empirismo

    Uno de los principales aspectos que influyó en la filosofía de Hume fue el empirismo, corriente que postulaba que todo conocimiento se deriva de la experiencia sensible. Influenciado por el pensamiento de John Locke, Hume desarrolló su teoría del conocimiento basada en la percepción y la experiencia directa, cuestionando la existencia de ideas innatas y universales.

    Por otro lado, el escepticismo también jugó un papel importante en el pensamiento de Hume. Su filosofía escéptica abordó cuestiones relacionadas con la causalidad, la inducción y la existencia de Dios. Hume sostenía que no podíamos tener certeza absoluta sobre la relación de causa y efecto, ya que solo podíamos observar sucesiones constantes, pero no inferir una conexión necesaria.

    Además, Hume exploró el concepto del yo y la identidad personal. Planteó que no hay una percepción continua del yo, sino solo una sucesión de percepciones y estados mentales cambiantes.

    El contexto filosófico de Hume también estuvo marcado por la influencia de filósofos como George Berkeley, cuyo idealismo radical sobre la percepción y la existencia de objetos materiales externos despertó el escepticismo de Hume hacia las nociones tradicionales.

    El conocimiento humano

    Este filósofo realizó una profunda reflexión sobre el conocimiento humano, planteando cuestionamientos fundamentales que han marcado la historia de la filosofía. Su enfoque empirista y escéptico lo llevó a examinar minuciosamente el origen y alcance de nuestras ideas y creencias.

    Según Hume, las ideas son copias de nuestras impresiones, las cuales pueden ser clasificadas en dos tipos: las impresiones de sensación y las impresiones de reflexión. Las impresiones de sensación son aquellas que recibimos a través de nuestros sentidos, como la percepción del color, el sonido o el tacto. Por otro lado, las impresiones de reflexión son aquellas que surgen de nuestras experiencias internas, como los sentimientos y las emociones. A partir de estas impresiones, se generan las ideas, que son representaciones mentales de nuestras experiencias pasadas.

    Hume sostuvo que nuestras ideas y creencias se originan en estas impresiones, y que toda nuestra vida mental se reduce a una serie de impresiones e ideas que se combinan y se relacionan entre sí. Asimismo, argumentó que no podemos justificar racionalmente nuestras creencias más allá de lo que observamos en la experiencia. Por lo tanto, el conocimiento se basa en la percepción y en la asociación de ideas que derivan de nuestras experiencias.

    Además, Hume cuestionó la validez de la inducción como método para obtener conocimiento general. Afirmó que no podemos inferir leyes universales a partir de casos particulares observados, ya que no hay justificación racional para suponer que eventos futuros seguirán el mismo patrón que los pasados.

    La crítica de la causalidad

    Uno de los aspectos más destacados del pensamiento de David Hume fue su crítica a la noción tradicional de causalidad. En su obra "Tratado de la naturaleza humana", Hume cuestionó la idea de que existe una conexión necesaria y causal entre los eventos. Sostuvo que, si bien podemos observar una secuencia constante de eventos, no podemos afirmar que haya una relación causal intrínseca entre ellos.

    Hume argumentó que nuestra creencia en la causalidad se basa en la experiencia y la costumbre, pero no en la razón. Observamos que ciertos eventos están siempre asociados entre sí, y esto nos lleva a asumir que uno es la causa del otro. Sin embargo, Hume señaló que esta inferencia no está justificada lógicamente, ya que no podemos observar la conexión causal en sí misma.

    El filósofo escocés también planteó que no podemos inferir la existencia de causas invisibles o inobservables a partir de nuestros sentidos. Por ejemplo, aunque vemos que el sol sale todos los días, no podemos afirmar que hay una causa invisible detrás de este fenómeno. Hume argumentó que nuestras inferencias causales se basan en la costumbre y la asociación de ideas, pero no podemos conocer la verdadera naturaleza de las causas.

    Crítica de la sustancia

    La crítica de David Hume a la noción de sustancia fue otro de los pilares fundamentales de su filosofía. En su obra "Tratado de la naturaleza humana", Hume cuestionó la idea tradicional de que las cosas están compuestas por una sustancia subyacente que les da su identidad y permanencia a lo largo del tiempo.

    Hume argumentó que nuestra creencia en la sustancia se basa en la asociación de ideas y en la costumbre, pero no en la percepción directa. Si observamos un objeto en diferentes momentos y vemos que sus propiedades cambian, tendemos a asumir que hay una sustancia que permanece inalterada detrás de estos cambios. Sin embargo, Hume sostuvo que esto es simplemente una inferencia de nuestra mente y no una percepción directa.

    Hume también cuestionó la noción de que existe una sustancia "yo" que es la identidad personal y la base de nuestros pensamientos y acciones. Argumentó que, al reflexionar sobre nosotros mismos, solo encontramos una serie de percepciones y pensamientos cambiantes, pero no una sustancia inmutable que los posea.

    Hume concluyó que la idea de sustancia es una invención de la mente humana para dar sentido y coherencia a nuestras experiencias, pero que no tiene fundamento en la realidad. Para él, solo podemos hablar de sucesiones de percepciones y eventos, pero no de una sustancia subyacente que los sustente.

    Escepticismo moderado y crítica a la metafísica

    Como filósofo empirista, Hume enfatizó la importancia de la experiencia sensorial y la observación en la formación de nuestro conocimiento.

    En su obra "Investigación sobre el entendimiento humano", Hume cuestionó la capacidad de la razón para llegar a conocimientos más allá de lo que nos ofrecen los sentidos. Argumentó que nuestras creencias y conceptos se basan en la asociación de ideas y en la repetición constante de experiencias similares. Sin embargo, no podemos llegar a conocimientos universales o necesarios sobre la realidad, ya que nuestras percepciones están limitadas a lo que podemos experimentar directamente.

    Hume también criticó la metafísica tradicional, especialmente en lo que respecta a la causalidad y la noción de sustancia. Cuestionó la idea de que podemos conocer la causa y el efecto de los eventos, ya que solo podemos observar una sucesión constante de acontecimientos, pero no una conexión necesaria entre ellos. Para Hume, la causalidad es solo una asociación de ideas y no una verdad absoluta.

    El escepticismo moderado de Hume nos invita a ser cautelosos respecto a nuestras creencias y a reconocer los límites de nuestro conocimiento. Su crítica a la metafísica nos lleva a cuestionar las afirmaciones sobre la realidad que van más allá de lo que podemos experimentar y observar directamente.

    La ética

    La ética en el pensamiento de David Hume se basa en su enfoque empirista y su comprensión de la naturaleza humana. En su obra "Tratado de la naturaleza humana", Hume plantea que nuestras acciones y decisiones están impulsadas por nuestras pasiones y emociones, en lugar de por la razón.

    Hume sostiene que la moralidad no es un conjunto de principios racionales universales, sino más bien una cuestión de sentimientos y emociones. Para él, el fundamento de la ética se encuentra en la simpatía que sentimos hacia los demás y en nuestra capacidad de ponernos en su lugar. Nuestro sentido de justicia y moralidad surge de nuestra capacidad de empatía y comprensión hacia los demás.

    El filósofo escocés también critica la idea de que podemos derivar deberes morales a partir de la naturaleza de las cosas o de la voluntad divina. Para él, la moralidad no es algo que pueda ser descubierto objetivamente en el mundo, sino que es una construcción subjetiva de la mente humana.

    La filosofía de Hume se fundamenta en el empirismo y el escepticismo. Niega las ideas innatas y cuestiona la causalidad. Además, en ética, considera que nuestras acciones están guiadas por pasiones, no por la razón. Asimismo, muestra un escepticismo moderado hacia nociones metafísicas como Dios o el alma. Su enfoque en la experiencia ha influido considerablemente en la filosofía posterior. Por lo tanto, podemos afirmar que Hume plantea una visión crítica y escéptica de la realidad, centrada en el análisis de la experiencia como base del conocimiento humano.

    Artículos relacionados

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Subir