Tomás de Aquino - Tema 7 Filosofía EBAU 2024

Índice

    Vida y obra

    Tomás de Aquino, conocido también como Santo Tomás, fue un destacado filósofo y teólogo medieval nacido en Italia en 1225 o 1227 (la fecha exacta es incierta). Proveniente de una familia noble, a una edad temprana ingresó en la Orden Dominicana, lo que lo llevó a recibir una educación en teología y filosofía. Tomás de Aquino estudió en la Universidad de Nápoles y más tarde en París, donde fue alumno del filósofo Alberto Magno.

    La obra filosófica de Tomás de Aquino abarca una amplia gama de temas y es conocida por su intento de reconciliar la fe cristiana con la filosofía aristotélica. Sus escritos más destacados son "Summa Theologica" y "Summa contra Gentiles". Estas obras ofrecen una síntesis magistral entre la filosofía y la teología, donde explora cuestiones metafísicas, éticas, políticas y teológicas.

    Su legado como filósofo y teólogo ha sido profundo e influyente a lo largo de la historia de la filosofía y la teología. Fue proclamado Doctor de la Iglesia por su profundo conocimiento y sabiduría en la fe cristiana, y sus enseñanzas han sido reconocidas como una guía importante para la comprensión de la relación entre fe y razón.

    Contexto histórico-cultural y filosófico

    Contexto histórico-cultural

    El contexto histórico en el que vivió Tomás de Aquino fue una época de cambio y desarrollo intelectual en Europa. Nacido en el siglo XIII, el mundo medieval estaba experimentando una renovación de la educación y el pensamiento. La filosofía escolástica, que combinaba la teología cristiana con la filosofía clásica, era predominante en las universidades y centros de estudio.

    Además, en el siglo XIII, el pensamiento aristotélico estaba comenzando a ser conocido en Europa occidental, gracias a las traducciones de las obras de Aristóteles al latín. Esto tuvo un gran impacto en el pensamiento de Tomás de Aquino, quien intentó sintetizar la filosofía aristotélica con la teología cristiana.

    En el ámbito cultural, la Iglesia Católica tenía una gran influencia en la sociedad y desempeñaba un papel importante en la educación y la política. Tomás de Aquino, como fraile dominico, estaba fuertemente ligado a la Iglesia y sus enseñanzas reflejaban su profundo compromiso con la fe y la razón.

    Contexto filosófico

    El contexto filosófico en el que se desarrolló el pensamiento de Tomás de Aquino fue profundamente influenciado por la filosofía aristotélica. La filosofía aristotélica ofrecía un enfoque racional y sistemático para abordar diversas cuestiones metafísicas, éticas y políticas, lo que atrajo el interés de Tomás de Aquino.

    Además de la filosofía aristotélica, Tomás de Aquino también se inspiró en la filosofía de los Padres de la Iglesia y en la tradición platónica. Su obra filosófica abarcó una amplia gama de temas, desde la naturaleza de Dios y el alma humana hasta la teoría ética y política.

    La relación entre razón y fe

    Tomás de Aquino consideraba que la razón y la fe eran dos fuentes distintas pero complementarias de conocimiento, y que ambas podían conducir a la verdad. La razón tenía el poder de descubrir verdades naturales y racionales, y podía llegar a demostrar la existencia de Dios a través de argumentos filosóficos. Creía firmemente en la capacidad de la razón para analizar y entender el mundo que nos rodea, y consideraba que la filosofía era una herramienta valiosa para alcanzar la verdad.

    Por otro lado, la fe era una fuente de conocimiento sobrenatural y divino. Para Aquino, la fe se basaba en la revelación divina y en las enseñanzas de la Sagrada Escritura. Creía que la fe trascendía la capacidad de la razón humana y abarcaba misterios que estaban más allá de la comprensión humana.

    Sin embargo, Aquino sostenía que la fe y la razón no eran contradictorias entre sí, sino que se complementaban. Creía que Dios, como fuente última de la verdad, era el autor tanto de la razón como de la fe, y que ambas conducían hacia él.

    La distinción entre el ser y los seres

    Tomás de Aquino es conocido por su profunda reflexión sobre la distinción entre el ser y los seres en su filosofía. Para Aquino, el ser es un concepto universal que abarca todo lo que existe, mientras que los seres individuales son las realidades concretas y particulares que forman parte del ser.

    Argumentaba que el ser es un principio trascendental que se encuentra en todo lo que existe, ya sea material o espiritual. Es decir, el ser es común a todas las cosas y es lo que les permite existir. En contraste, los seres individuales son las cosas particulares que podemos percibir en el mundo, como objetos, animales, personas, etc.

    Esta distinción entre el ser y los seres es fundamental en la filosofía de Aquino, ya que le permite establecer una ontología sólida y coherente. Reconocer la existencia del ser como un principio universal y trascendental nos permite comprender la realidad en su totalidad, mientras que la consideración de los seres individuales nos permite analizar y entender las cosas concretas y específicas.

    La existencia de Dios

    En la filosofía de Tomás de Aquino, la cuestión sobre la existencia de Dios ocupa un lugar central. Aquino es conocido por sus "Cinco vías" o argumentos que buscan demostrar la existencia de Dios a través de la razón y la observación del mundo.

    La primera vía es el argumento del movimiento, que parte de la observación de que todo en el mundo está en constante cambio y movimiento. Aquino razona que detrás de este cambio debe existir un primer motor inmóvil, que es Dios, el cual impulsa el movimiento sin ser movido.

    La segunda vía es el argumento de la causa eficiente, que se basa en la idea de que todo en el mundo tiene una causa que lo ha producido. Este filósofo sostiene que esta cadena de causas no puede ser infinita, y debe llegar a una primera causa incausada, que es Dios.

    La tercera vía es el argumento de la contingencia, que se apoya en la existencia contingente de las cosas en el mundo. Tomás de Aquino argumenta que debe existir un ser necesario e incausado que sea la causa de la existencia de todas las cosas contingentes, y este ser necesario es Dios.

    La cuarta vía es el argumento de los grados de perfección, que se basa en la observación de que hay grados de perfección y bondad en el mundo. Este sostiene que debe existir un ser supremo y perfecto que sea la causa de todas las perfecciones, y este ser es Dios.

    La quinta vía es el argumento del diseño, que se basa en la observación del orden y la finalidad en el mundo. Aquino argumenta que este orden y diseño en el universo requiere de un inteligente diseñador, que es Dios.

    El ser humano

    Para Tomás de Aquino, el ser humano ocupa un lugar especial en la creación divina. Su visión del ser humano se basa en su teoría hilemórfica, que combina el pensamiento de Aristóteles con su perspectiva cristiana.

    Según la teoría hilemórfica, cada ser humano está compuesto por dos principios: materia y forma. La materia se refiere a la sustancia física del individuo, mientras que la forma es el principio que le da su estructura y define su naturaleza específica. En el caso del ser humano, Aquino sostiene que la forma es el alma, que es de naturaleza espiritual e inmortal, y es creada directamente por Dios.

    El alma humana es considerada como la fuente de la inteligencia, la voluntad y las facultades racionales. Es a través del alma que el ser humano tiene la capacidad de conocer y amar a Dios, así como de tomar decisiones morales y actuar de manera libre.

    Además, Aquino enfatiza la unidad entre cuerpo y alma en el ser humano. La unión de materia y forma es lo que permite al ser humano tener una existencia individual y ser una persona completa.

    La ética

    Para Tomás de Aquino, la ética es fundamental en la vida humana y está estrechamente relacionada con la búsqueda de la felicidad y el cumplimiento del propósito divino. Su visión ética se basa en la idea de la ley natural, que considera como una participación en la ley eterna de Dios que rige todo el universo.

    Según Aquino, la ley natural es una ley objetiva e inmutable que se deriva de la naturaleza misma del ser humano y está inscrita en su corazón por Dios. Esta ley es conocida por la razón y guía a las personas hacia el bien y la virtud. El filósofo argumenta que obedecer la ley natural es esencial para alcanzar la verdadera felicidad, que radica en vivir de acuerdo con el propósito divino para el ser humano.

    En la ética de Aquino, la virtud juega un papel fundamental. Considera que las virtudes son hábitos buenos que perfeccionan la naturaleza humana y conducen a una vida virtuosa. La virtud cardinal más importante es la prudencia, que permite discernir y elegir correctamente el bien en cada situación.

    Tomás de Aquino, destacado filósofo y teólogo medieval, buscó armonizar fe y razón, mostrando su complementariedad. Argumentó la existencia de Dios mediante las cinco vías y abordó la naturaleza humana con su teoría hilemórfica. En su ética, resaltó la importancia de la ley natural y la felicidad como resultado de seguirla. Su legado sigue vigente en la integración de la fe con el razonamiento, influyendo aún en la filosofía y teología actuales.

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