¿Cómo mejorar el rendimiento académico universitario?

13 de agosto de 2020

Cómo mejorar el rendimiento académico universitario

Por lo general todos los estudiantes siempre quieren tener un buen rendimiento académico y mejorar sus calificaciones. Contar con buenas notas garantiza el acceso a diferentes oportunidades, como becas, programas de posgrado, prácticas profesionales e incluso, la posibilidad de obtener un mejor empleo.

El rendimiento académico no es una forma de definir quienes son los mejores estudiantes, pero las  calificaciones y notas finales de un estudiante sirven para determinar si se encuentra por debajo, sobre o por encima del promedio. En la práctica, los estudiantes que tienen un mejor rendimiento académico son considerados los mejores del curso.

Índice

    El rendimiento académico

    Cómo mejorar el rendimiento académico universitario

    Se considera que un estudiante tiene un buen rendimiento académico cuando aprueba los exámenes que son obligatorios o cuando evita llegar a estas instancias alcanzando el promedio de calificaciones que se establecen como indicador. Si al final de un semestre o de un año lectivo el balance es positivo, el estudiante puede decir con propiedad que su rendimiento académico ha sido bueno. Esto demuestra que el estudiante  ha aprendido en el proceso de estudio y que su capacidad para responder a los estímulos educativos recibidos ha sido la adecuada.

    Hay diferentes factores que pueden incidir en el rendimiento académico: lo largo de los programas de estudio, el entorno en el que se estudia, manejo correcto o no de técnicas de estudio, la extensión del calendario de evaluación, la subjetividad  con la que el docente puede evaluar, entre otros. El rendimiento académico se encuentra formado de situaciones y factores que el estudiante puede controlar, pero también existen otros factores que son externos y sobre los cuales no puede ejercer ningún tipo de control.

    El concepto de rendimiento académico no se debe tomar como una medida para decidir si es un buen o mal estudiante. Solo se debe decir que aquellos estudiantes que tienen un rendimiento académico bajo es porque no han logrado responder de forma efectiva a los estímulos académicos, probablemente debido a la actitud el estudiante para recibirlo y en parte a una falla en la transmisión de los conocimientos por parte del docente.

    Pasos para mejorar el rendimiento académico

    Existen factores que afectan el rendimiento académico y que dependen del estudiante, por lo que este los puede modificar cuando se propone mejorar su rendimiento como estudiante. Si esto es el objetivo, se pueden seguir algunos pasos que pueden mejorarlo:

    Analizar la forma en la que se estudia: Se debe analizar cuáles son las condiciones en las que se estudia mejor, cuál es el horario más cómodo, el espacio y las condiciones ambientales. Cuando esto se tiene definido, se debe procurar establecer esas condiciones: contar con un escritorio en alguna parte de la casa o en su defecto, una mesa acondicionada para estudiar, una buena iluminación, en fin, lo que pueda incidir en aumentar la comodidad cuando se estudia, en un buen espacio físico.

    Una buena alimentación es importante: El rendimiento académico no es solo cuestión de estudio, también hay que cambiar hábitos que inciden en él y que son tan importantes como el estudio, como es el caso de la alimentación. Una alimentación que no sea la adecuada aumenta los niveles de cansancio, causando que el organismo no logre rendir adecuadamente. Para asegurar una buena alimentación, es recomendable optar por una dieta ligera, balanceada, en las que se reciban todos los nutrientes esenciales.

    Sustituir los bocadillos tradicionales por frutos secos o frutas como la manzana, la fresa o la naranja, hace que el organismo reciba energía de primera calidad, evitando así que la alimentación afecte de forma negativa en el rendimiento académico.

    Cuestionarse constantemente: En cuanto a la parte académica, el rendimiento mejora si se realiza un  cuestionamiento constante sobre si se tiene la motivación suficiente para estudiar, un método de estudio que funcione, recursos para mejorar la memoria, un horario establecido para el estudio, entre otros hábitos y factores.

    El principio básico para poder mejorar el rendimiento académico es la organización, por lo que, luego de realizar el cuestionamiento, lo siguiente es tener organización. Dividir el material de estudio en intervalos de tiempo, encontrar la técnica de estudio que mejor se adapte a las circunstancias personales, y buscar una buena forma de recordar información. Es decir, no adaptarse a estudiar, sino adaptar el estudio a la forma que logre mejores resultados.

    Errores que afectan el rendimiento académico

    Cómo mejorar el rendimiento académico universitario

    Cuando se está estudiando, por lo general se cometen errores que, al hacerlo de forma frecuente, llevan a disminuir el rendimiento en los estudios. Conocer cuáles son esos errores permite evitarlos y mejorar los resultados al estudiar.

    No planificar cómo estudiar: No realizar una planificación solo demuestra que no se tiene disciplina, lo que causa que por no haber previsto las horas de estudio suficientes y el tiempo disponible para realizar otras actividades, que al final se perciba que falta tiempo para el estudio, lo cual se traduce en estrés, apuros y dejar de lado temas de estudio necesarios para aprobar.

    Lo recomendable es, que un tiempo antes de comenzar la temporada de exámenes, se debe tomar la previsión sobre la cantidad de horas que hay que invertir en cada materia y cuántas se tienen disponibles, realizando así un calendario de estudio, evitando de esta forma que se tengan que dejar necesidades primordiales, como descansar y distraerse.

    No darle importancia al descanso: No hay que actuar como máquinas, ni hay que memorizar toda la materia para el día del examen. Estudiar se trata de comprender, asimilar y retener el material de estudio, acciones que necesitan que se encuentre en un perfecto balance mental y físico.

    No se debe, por ningún motivo, dejar de tener las horas necesarias de sueño, entre seis y nueve, realizadas en horas de la noche para no alterar el propio ritmo del cuerpo. También se debe aprender a desconectarse, sin sentir el agobio de que se está perdiendo el tiempo.

    Perder el tiempo se traduce en  distracciones que no aportan nada a nivel personal o académico. Salir a hacer deporte, caminar o charlar con los amigos, facilita que a la hora de retomar el estudio, se tenga la mente más despejada y capacitada para adquirir nuevos conocimientos.

    No tener una técnica de estudio que funcione: Existen diferentes técnicas y recomendaciones para estudiar: técnica Pomodoro, subrayar en varios colores, hacer resúmenes, dinámicas de grupo, entre otras. La gran mayoría de estas técnicas de estudio prometen resultados inmediatos y altas calificaciones.

    Pero la mejor técnica es aquella que se adapte a las propias circunstancias y que permita obtener resultado satisfactorios, como mejorar el rendimiento académico. Las técnicas que se recomiendan pueden ser realmente efectivas, pero no funcionan si no se adaptan a cada tipo de estudiante. Se deben  seguir recomendaciones que son más generales, como hacer descansos luego de varias horas de estudio, dormir el tiempo suficiente, llevar una alimentación sana, entre otras.

    Acelerar el día antes de la prueba: Este es el error que más se comete, no solo por quienes no han planificado sus sesiones de estudio, sino también por quienes han sido disciplinados. Se puede evitar sentir cierta ansiedad de que hasta el último momento se debe dar el todo por el todo con la materia. El día antes de presentar un examen debe ser una jornada tranquila, que permita que se llegue totalmente relajado y 100% preparado, tanto mentalmente como físicamente.

    No contar con un entorno adecuado para estudiar: Alejarse de las distracciones es esencial para poder estudiar en óptimas condiciones, al igual que mantener una posición relajada pero firme. Por todo esto, se debe contar con un lugar de estudio adecuado, con la iluminación correcta y libre de objetos que funcionen como elementos de distracción  y que inviten a parar de estudiar antes de tiempo, siendo esto una necesidad más que una recomendación.

    Tener un escritorio perfectamente preparado, una sala de estudio, biblioteca, sala de trabajo si necesita estudiar con compañeros, son parte de la variedad de opciones que existen para evitar tener la sensación de encierro. En cuál ambiente se estudie es una decisión personal, que debe estar acorde a los hábitos, pero debe proporcionar la suficiente tranquilidad como para poder estudiar en perfectas condiciones.

    Conformarse: Tener espíritu de superación es una de las cualidades que más permiten mejorar el rendimiento académico. Por esta razón, se debe realizar una  autoevaluación y cuestionarse de forma contante. Hacerse preguntas sobre la efectividad de las horas de estudio realizadas, sobre la pertinencia de dar un repaso a aquellos conceptos que no están del todo claros y a qué nota se aspira con los conocimientos que se han adquirido. Estas preguntas no se deben realizar a dos días del examen, sino durante todo el tiempo que dure el período de estudio, hasta que se logren los objetivos planteados, e incluso superarlos.

    Estudiar solo: En algunas ocasiones estudiar en grupo puede ser un foco de distracciones o ser poco productivo, lo cual es legítimo según las capacidades de cada quien. Pero aun así, no se debería perder la oportunidad de, en forma ocasional, compartir los conocimientos y las dudas e inquietudes con los compañeros de estudios, que pueden facilitar otros enfoques que no se tenían presentes, dejar ver errores que se creían válidos o simplemente aprender otras técnicas de estudio.

    Técnicas para mejorar el aprendizaje y el rendimiento académico

    Existen diferentes técnicas de estudio que la mayoría de los estudiantes no conocen. Pero estas técnicas ayudarán a mejorar el rendimiento académico. Además aplicar estas técnicas permite corregir malos  hábitos de estudio. Es recomendable practicarlas y encontrar cuál de ellas se ajusta mejor a las necesidades personales.

    Apuntes y Resumen: Se recomienda resumir con palabras propias los puntos principales, utilizando los apuntes. De esta manera será mucho más fácil recordar los aspectos importantes de cada tema. Es una de las mejores técnicas de estudio que hay.

    Subrayar: Consiste en destacar las frases y palabras claves de un temario, a través del subrayado. Es esencial para poder construir esquemas y resúmenes. Simplemente se trata de destacar las partes más significativas de un texto usando marcadores fluorescentes de distintos colores. Desarrolla la capacidad de análisis y de síntesis. Se debe buscar la idea principal, que se puede encontrar al principio, en medio o al final de un párrafo.

    Es considerada como una de las técnicas de estudio más sencillas, cómodas y eficaces, y basta con tener marcadores para subrayar las partes más importantes de un temario. Una forma ideal de realizar el subrayado, es hacer primero una lectura comprensiva y subrayar lo más notable para luego comenzar a estudiar.

    Mapas o esquemas mentales: Realizar mapas mentales es la mejor forma de organizar las ideas. Si se realiza un buen mapa mental, las horas de estudios serán altamente efectivas y con un menor tiempo dedicado. Debe tener un mínimo de palabras, y solo presentar ideas claves. La idea principal debe ir en el centro.

    Esta técnica clásica se puede realizar de forma escrita o a través del ordenador para resumir y organizar las ideas. Las principales ventajas de esta técnica son: ahorro significativo de horas de estudio, consolidación de los conocimientos y facilidad cuando se van a repasar.

    Casos prácticos: Cuando se está estudiando, la teoría puede ser la parte más pesada de estudiar. Es por eso que se deben realizar ejercicios y casos prácticos que puedan ayudar a poner en práctica la teoría. De esa manera se podrán asimilar los conocimientos de una forma más rápida y efectiva. Es muy recomendada esta técnica para materias relacionadas con las matemáticas y física.

    Brainstorming: Se realiza específicamente cuando se estudia en grupo, y se trata de ir dando ideas sobre un tema en específico. La lluvia de ideas es muy útil cuando se realizan trabajos grupales, porque permite conocer las opiniones de cada uno de los integrantes, lo que enriquecerá el trabajo final.

    Reglas Mnemotécnicas: Esta técnica permite que se memoricen listas. Estas reglas dan resultado cuando se asocia el concepto que se quiere recordar con uno que ya se conoce y se recuerda con facilidad. Hay muchas formas de utilizarla. Una de ellas es cuando se tiene una lista de palabras y se unen solo las iniciales de cada una, formando una palabra que hará que se recuerde la lista.

    Dibujos: Muchos estudiantes recuerdan mejor los conceptos cuando los pueden asociar con imágenes o dibujos, debido a que cuentan con una buena memoria visual.

    Fichas de estudio: Las fichas de estudio se consideran que son un método algo más laborioso, pero que puede resultar muy eficaz cuando se estudian materias como Historia, Química o Geografía porque permiten asimilar más fácilmente datos concretos, fechas, números o vocabulario. Incluso se pueden encontrar aplicaciones informáticas gratuitas pero de calidad para facilitar la elaboración de fichas.

    Estudiar  según el tipo de examen para mejorar el rendimiento

    Cómo mejorar el rendimiento académico universitario

    Cuando se está estudiando se debe tener en cuenta que no todos los exámenes requieren la misma forma de estudio. Saber esto mejora los resultados que se obtienen y por lo tanto el rendimiento académico. El examen en el que se tiene que desarrollar un tema requiere que se realice un estudio muy bien estructurado, que vaya de lo más general a lo particular, priorizando el poder hacerse una visión conjunta del tema y una estructura bien definida.

    Cuando los exámenes que se van a presentar son  tipo tests (que son los más utilizados en las pruebas de las oposiciones), donde las preguntas pueden tratar sobre cualquier tema, es conveniente prepararlos de forma acumulativa, para poder ir asimilando los conceptos en cascada, recordando más y más cosas a medida que se van repasando las materias.

    Nuevas técnicas de estudio para mejorar el rendimiento

    Las nuevas técnicas de estudio que han surgido con la finalidad de mejorar el rendimiento académico, se focalizan en la manera de aprender cómo poder retener los datos más importantes que tarde o temprano deben ser recordados.

    Algunos especialistas en técnicas de estudio rechazan y critican las técnicas más clásicas y convencionales, como el subrayado, resaltar con colores fluorescentes y la repetición constante, por considerar que son técnicas inútiles y que incluso, pueden resultar contraproducentes.

    Pero a cambio de las críticas que realizan, aportan las siguientes recomendaciones, que pueden resultar más efectivas:

    Tomar apuntes a mano: Todos los estudiantes saben que escribir en el ordenador, en una tableta o en el móvil puede ser mucho más rápido. Pero los estudios realizados en el área de aprendizaje, han permitido constatar que el tiempo extra que implica el escribir a mano influye en la capacidad para  retener el conocimiento.

    Escribir con lápiz y papel toma por lo general más tiempo pero obliga a analizar sobre lo que se está haciendo. Esa primera instancia ayuda a pensar y visualizar la información que se está recibiendo; por el contrario cuando solo se transfiere la información a un dispositivo electrónico pero no se analiza mientras se hace, no se retiene ningún tipo de conocimiento.

    Dedicar tiempo a estudiar varias materias a la vez: Se debe aprender a organizar el modo de estudio de manera que se consiga aprender diferentes materias al mismo tiempo. Muchos aseguran que esta manera de estudiar, alternando entre una materia y otra, permite favorecer la retención y facilita más la comprensión de lo leído. Cuando se está comenzando a aplicar esta técnica, se puede pensar que se ha estudiado menos de lo que en realidad se hizo y al final se puede tener una sorpresa cuando se va a verificar la efectividad de este método de estudio.

    Dejar pasar tiempo entre las horas de estudio: Aprender todo de una vez en una larga sesión de estudio de nueve horas o más seguidas no tiene ninguna utilidad. Esa información aprendida de esta forma tiende a desaparecer unos días u horas después del examen. Para retener lo aprendido, lo mejor es dejar pasar un par de horas cuando se está estudiando para poder asimilar la información y evitar la saturación de información innecesaria.

    No leer la información varias veces: Por más que muchos digan lo contrario, el pasar horas y horas releyendo un mismo libro de texto no hace que se grabe la información en el cerebro. Es mejor dedicar menos tiempo a la lectura y más al recuerdo mental; de esta manera se podrá centrarse en la retención y en la forma en como recordar luego.

    Enfrentar desafíos: Realizar solo ejercicios sencillos y conocidos puede resultar más cómodo, pero la verdadera manera de aprender es cuando el cerebro se ve obligado a resolver un problema o responder una pregunta nueva. De esta forma se facilita posteriormente el aprendizaje. Para ello es muy útil estudiar en grupo, con la finalidad de realizarse mutuamente preguntas que permiten recordar lo aprendido.

    Estudiar para obtener el mejor rendimiento académico es el objetivo de todos los estudiantes. Para lograrlo no se debe comenzar a estudiar toda la materia unos días antes del examen, sino llevar al día el estudio, para no acumular información y poder detectar a tiempo en cuáles puntos se debe hacer más énfasis.

    Los exámenes provocan ansiedad porque el resultado de la evaluación puede condicionar el que se pueda cursar otra materia, por eso es tan conveniente que los estudios se lleven al día y comenzar a repasar con bastante antelación. Seguir técnicas des estudio adecuadas, crear hábitos de estudio y  las mejores condiciones físicas y mentales, permitirán que se logre mejorar el rendimiento académico.

    Estos hábitos y procesos para estudiar permiten además adquirir la disciplina necesaria para enfrentar luego retos más complicados y difíciles, ya sea en el área laboral o si continúan estudiando el posgrado. Tampoco se debe olvidar que no se debe centrar toda la atención solo en los estudios, sino que debe buscar el equilibrio entre estos y los momentos de distracción, siendo también una forma de mejorar el proceso de aprendizaje sin sobrecargarse ni física ni mentalmente. Equilibrio, constancia, disciplina y sentido común son los factores que permitirán alcanzar el mejor rendimiento académico.

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