Imperio Alemán: Etapas y organización política, económica y cultural

1 de febrero de 2021

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La Alemania Guillermina o el Segundo Reich son algunos de los nombres con los que se conoce la fase histórica en la que se emplaza el gran Imperio Alemán. 

Así pues, esta etapa de la Historia tuvo como protagonista a una poderosa Alemania formada por la unión de diversos reinos, ducados y principados que, hasta ese momento, habían conservado su autonomía e independencia. El Imperio Alemán, de este modo, recogería todos estos reinos bajo el paraguas de un solo estado con un soberano, Emperador o Káiser a la cabeza.

El periodo histórico en el que se emplazó el Imperio Alemán se extiende desde la unificación el 18 de enero de 1871 hasta la abdicación del Emperador Guillermo II, el 9 de noviembre de 1918. Tras casi 50 años de gobierno centralizado y unido bajo el mando de un soberano, el Imperio Alemán o Segundo Reich dieron paso a la República de Weimar, considerada como la primera conversión de Alemania en una nación democrática.

Índice

    El Imperio Alemán: Ubicación y Surgimiento

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    El Imperio Alemán, también conocido como Segundo Reich, fue un imperio histórico fundado el 18 de enero de 1871, a raíz de tres cortas y exitosas guerras del estado de Prusia en el norte de Alemania. En un lapso de siete años, Dinamarca, la monarquía de los Habsburgo y Francia habían sido derrotadas.

    El imperio no tuvo su origen en un auge del sentimiento nacionalista de las masas, sino en la diplomacia tradicional de los gabinetes y en el acuerdo de los líderes de los estados de la Confederación del Norte de Alemania, encabezados por Prusia, con los gobernantes hereditarios de Baviera, Baden, Hesse-Darmstadt y Württemberg. Prusia, que ocupaba más de tres quintas partes de la superficie de Alemania y contaba con aproximadamente tres quintas partes de la población, siguió siendo la fuerza dominante del imperio hasta su desaparición al final de la Primera Guerra Mundial.

    Los Inicios Históricos

    Enero de 1871 constituye el punto de partida histórico para el Imperio Alemán y el Palacio de Versalles constituyó el escenario escogido para su inicio: entre sus majestuosas paredes se reunieron todos los soberanos alemanes para otorgar su reconocimiento y apoyo a Guillermo I para alzarse como nuevo Emperador de Alemania. El recién nacido imperio contó, de esta manera, con 28 estados integrados bajo la forma política de un Estado Federal.

    De toda esta unión, que se dilató durante cerca de 50 años, emergió una poderosa potencia económica caracterizada por su fuerte apuesta por la economía industrial, que llegó a conformar una de las más potentes de la época, hasta el punto de mantener esa poderosa influencia hasta el día de hoy.

    Es importante señalar para la comprensión del desarrollo de este periodo histórico que el Imperio Alemán limitaba con el Imperio Austrohúngaro, el Imperio Ruso y Francia.

    imperio aleman, unificacion¿En qué etapas se divide el Imperio Alemán?

    En cuanto a las etapas en las que podemos dividir el Imperio Alemán, debemos señalar que, tradicionalmente, este gran imperio se suele ramificar en dos, una primera etapa centrada en la articulación del imperio y una segunda basada en las políticas soberanas:

    Etapa de Bismarck

    La primera etapa en la que se divide el Imperio Alemán corresponde, en gran medida, a las políticas territoriales y las relaciones internacionales llevadas a cabo por Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen, príncipe de Bismarck y duque de Lauenburgo, más conocido como Otto von Bismarck (Schönhausen, Reino de Prusia, 1 de abril de 1815 - 30 de julio de 1898, Friedrichsruh, Imperio alemán). Recibió, no obstante, el popular sobrenombre de canciller de Hierro por la decisión y constancia con la que perseguía sus objetivos. Esta primera etapa debe analizarse desde dos puntos de vista:

    • Política Interna: La creación general de la cultura política del imperio se debió, en gran medida, a las políticas internas llevadas a cabo por Bismarck. Tras la unificación territorial del año 1871, no hubo que preocuparse por el mantenimiento y estabilidad del poder en manos de un solo soberano; esto es así debido a que tuvo lugar una revolución moderada, política, social y económica por parte del gobierno semiparlamentario de Alemania, que la convirtió en una importante potencia industrial.

     

    • Política Externa: Tras el año 1871, la política exterior comenzó a ser más conservadora de la mano del canciller Bismarck, que trató a toda costa de mantener el poder en Europa. No debemos olvidar que, en el proceso hacia la unificación alemana, Francia y Prusia se habían enfrentado en una sangrienta guerra que había culminado con el triunfo prusiano y que había conformado la antesala para la unificación. Bien, poco después de esta victoria, Bismarck temía las posibles represalias francesas, que había sido herida profundamente en su orgullo al perder las regiones de Alsacia y Lorena en provecho alemán. De esta manera, Francia buscaría apoyo en el gran imperio ruso, buscando una alianza con la corona oriental. El canciller de Hierro, por su parte, buscaba evitar un enfrentamiento de esas características a toda costa, de manera que toda su política exterior se centró en tratar de generar y mantener unas relaciones de amistad con los rusos, hasta que terminaría logrando su objetivo mediante la formalización de un acuerdo con el Imperio Ruso y con el Imperio Austrohúngaro.

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    Etapa Guillermina

    La época guillermina hace referencia al periodo del Imperio Alemán regido bajo las órdenes del Emperador Guillermo I; tal y como hemos analizado en la etapa previa, este periodo también puede comprenderse mediante el análisis de sus políticas internas y externas:

    • Política Interior: Si bien es cierto que la etapa precedente estuvo marcada por el gobierno de un solo canciller, bajo las órdenes del Emperador Guillermo I Alemania contó con diversos cancilleres. Entre ellos, cabe señalar a Caprivi en el ámbito económico: gracias a sus políticas de liberalización del comercio consiguió reducir de manera significativa el desempleo que aquejaba la  sociedad alemana. Estas avanzadas ideas, sin embargo, fueron apoyadas por muy pocos, ya que los demás tenían temor a perder su posesión sobre sus tierras, tal y como sucedió en Prusia.

     

    • Política Exterior: El deseo principal que acompañó y espoleó las políticas y decisiones de Guillermo I fue siempre el de convertir a Alemania en una de las naciones más grandes y potentes del mundo. Así, siguiendo los designios marcados por este deseo, Alemania añadió a sus territorios África del Sudoeste, Camerún, África Oriental Alemana y Togolandia; en cuanto a las islas que pasaron a su haber, fueron conseguidas mediante métodos comerciales y tratados internacionales. En definitiva, Guillermo I utilizó una serie de estrategias mediante las que consiguió impulsar el desarrollo comercial, industrial, marino y la expansión colonial. En su afán imperialista de extensión de fronteras, así como en su búsqueda de amplitud del espacio vital para su pueblo, fragüó alianzas con diversas naciones europeas. Además, convirtió el brazo armado de Alemania, su ejército, en uno de los mejores mejores del mundo (por no decir el mejor). Con todo esta hostilidad como telón de fondo, todo conduciría, en 1914, al estallido de la I Guerra Mundial, que se alargaría cuatro largos años hasta 1918. El fin del enfrentamiento armado se saldaría con la caída de Alemania, la abolición de la monarquía y la abdicación de Guillermo II.

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    Imperio Alemán: Organización Política

    Durante el periodo histórico en el que se desarrolló el Imperio Alemán, el tipo de gobierno existente fue el de la monarquía federal constitucional, caracterizado por componer una forma de estado vertebrado mediante la separación de poderes en dos ramas o brazos:

    • Poder Ejecutivo: El poder ejecutivo se encontraba centralizado en las manos del Emperador, que era ayudado por un Canciller; esta figura contaba con un gran poder y un elevado grado de autoridad que le permitían encargarse de la administración federal de la nación en su totalidad.
    • Poder Legislativo: En cuanto al poder legislativo del Imperio Alemán, residía en lo que se conoció como Consejo Federal, una especie de asamblea integrada por los delegados de los diversos estados que componían el imperio y por el Reichstag, este último estaba compuesto por los diputados escogidos por el pueblo.

    Los Nombres del Imperio

    • Otto Von Bismarck: Conocido como el canciller de Hierro por su férrea determinación en pos de sus objetivos, Bismarck fue un político y estadista prusiano. Sus estrategias políticas jugaron un papel clave en la unificación de Alemania.
    • Guillermo I de Prusia: Nombrado Káiser (Emperador) de todos los territorios unidos bajo Alemania en el año 1871, extendería su gobierno hasta 1888. En el año 1814 prestaría sus servicios en el ejército prusiano, en el que además de llevar a cabo una serie de misiones de tipo diplomática, adquiriría gran parte de los conocimientos que, años más tarde, vertería en el camino hacia sus objetivos imperialistas.
    • Federico II: Se trató del tercer rey de Prusia. Pese su fugaz reinado (apenas unos meses antes de fallecer) fue muy conocido por sus grandes victorias militares. Su pronta muerte le sobrevino sin contar con descendencia alguna, de manera que legó la corona a su sobrino Guillermo II.
    • Guillermo II: Fue el último emperador del gran Imperio Alemán y último rey de Prusia. Su reinado estuvo marcado por su carácter autocrático e imperioso hasta su muerte a los 82 años.

    Organización Económica

    En lo que se refiere a la actividad económica del Imperio Alemán, debemos señalar que se caracterizó por ser muy próspera y floreciente. La joven industrialización fluyó con comodidad gracias, en gran medida, al impulso de los subsidios y las legislaciones gubernamentales. En cuanto a los fabricantes, iniciaron sus trabajos dentro del mercado doméstico de las importaciones británicas, lo que supondría el punto de partida de la competencia con las industrias británicas en el extranjero, con especial énfasis en los Estados Unidos.

    Al estallido de la guerra franco-prusiana, los productos textiles y metalúrgicos alemanes habían conseguido superar en el mercado a los del Reino Unido y otros fabricantes. De esta manera, Alemania alcanzó un enorme poder hasta el punto de convertirse en la potencia económica que llegaría a dominar todo el continente europeo.

    Con la llegada de la I Guerra Mundial, la actividad económica de Alemania daría un giro hacia la producción armamentística, centrándose en la fabricación de  fusiles, pistolas, ametralladoras, morteros y otras piezas de artillería ligera y pesada.

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    La Cultura durante el Imperio Alemán

    Si bien es cierto que, tradicionalmente, Alemania se considera como una tierra prolífica en poetas, pensadores y escritores, lo cierto es que, durante la época guillermina, y coincidiendo con ese afán imperialista de extensión de fronteras, la cultura se asimilaba con la megalomanía, esto es, con la capacidad de poseer enormes riquezas y la posibilidad de llevar a cabo grandes acciones y gestas.

    La realidad es que, pese a esas asimilaciones a menudo incorrectas, lo cierto es que Alemania ha gozado siempre de una magnífica producción literaria y artística de incalculable valor. Por otro lado, su cultura se basa en una serie de principios admirables como es la disciplina y la rectitud en el cumplimiento de las normas, así como tampoco podemos olvidarnos de la exacta puntualidad y la pulcritud y el orden que articula sus vidas.

    En el terreno del baile, sobresale una danza del siglo XVIII muy popular, conocida como ländler: se trataba de un  baile que era ejecutado por una pareja y que es considerado como el precursor de la danza que hoy conocemos como vals.

    Derrumbe y Caída

    El final de la I Guerra Mundial, especialmente los últimos meses de 1918, Alemania se asomó al precipicio del colapso económico y militar. Debido a los numerosos compromisos y acuerdos fruto de sus diversas alianzas, la guerra se extendió más de lo que pudieron soportar; noviembre de 1918 puso fin a una guerra interminable que dejó tras de sí más de 17 millones de muertos y una deuda astronómica que Alemania no conseguiría liquidar hasta el año 2010, fruto, en gran parte, del revanchismo francés que albergaba un gran rencor al Imperio Alemán tras la pérdida de Alsacia y Lorena. 

    El estiramiento extremo de la contienda obligó a Alemania a modificar el sistema económico liberal que imperaba hasta entonces en aras de una economía planificada de guerra.

    La productividad agropecuaria alemana experimentó un fuerte descenso que tuvo como consecuencia una drástica escasez del abastecimiento alimentario a partir de 1915 y que desembocó en una creciente tensión social que terminaría estallando debido al cansancio de la guerra, el hambre, la pobreza y el desmoronamiento de las estructuras sociales y familiares.

    De esta manera, más de 400.000 personas marcharían en una manifestación antibélica de la Liga Espartaquista en la primavera de 1918; bajo el lema de "Paz y pan", esta marcha sería el paso previo a la Revolución del 9 de noviembre de 1918, fecha en la que Philipp Scheidemann, participante del partido Socialdemócrata (SPD), proclamaría la República, marcando el punto y final a la etapa imperialista alemana.

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